sábado, febrero 08, 2014

El temporal en Cantabria visto por vosotros

miércoles, agosto 29, 2012

SANTANDER(CANTABRIA)

Cantabria es una región histórica[1] y comunidad autónoma uniprovincial española. Limita al este con el País Vasco (provincia de Vizcaya), al sur con Castilla y León (provincias de León, Palencia y Burgos), al oeste con el Principado de Asturias y al norte con el mar Cantábrico. La ciudad de Santander es su capital y localidad más poblada. Sus primeras referencias datan del año 195 a. C., momento en que el escritor romano Catón el Viejo habla en su obra Orígenes del nacimiento del río Ebro en el país de los cántabros. Cantabria está situada en la Cornisa Cantábrica, nombre dado a la franja de tierra existente entre el mar Cantábrico y la Cordillera Cantábrica, en el norte de la Península Ibérica. Posee un clima oceánico húmedo y de temperaturas moderadas, fuertemente influenciado por los vientos del océano Atlántico que chocan contra las montañas. La precipitación media es de 1.200 mm, lo que permite el crecimiento de frondosa vegetación. Su mayor elevación se localiza en el pico de Torre Blanca (2.619 metros). Cantabria es la región más rica del mundo en yacimientos arqueológicos del Paleolítico Superior. Los primeros signos de ocupación humana datan del Paleolítico Inferior, aunque este periodo no esté tan bien representado en la región. Destacan en este aspecto las pinturas de la cueva de Altamira, datada entre el 16.000 y 9.000 a. de C. y declarada, junto a otras nueve cuevas cántabras más, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La moderna provincia de Cantabria se constituyó el 28 de julio de 1778. [2] [3] [4] [5] [6] La Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía de Cantabria se aprobó el 30 de diciembre de 1981, dotando de este modo a la comunidad autónoma de organismos e instituciones de autogobierno. Su actual presidente es desde 2003 el regionalista Miguel Ángel Revilla, apoyado en el Gobierno por el PSC-PSOE de Lola Gorostiaga. SANTANDER MONTAÑESUCA ,DONDE NACIO MI MARIDO,DONDE NACIERON MIS HIJOS Y DONDE VIVO YO. Mayca. http:www.fotocreaciones.net

Un paseo por Santander

Moderna y cosmopolita Santander, capital de Cantabria, situada al norte de España, pero orientada al sur de una de las bahías consideradas más bonitas del mundo y el abrigo natural más grande de todo el cantábrico. Santander combina a la perfección mar y montaña y goza de un encuadre geográfico único en el mundo en el que estos dos elementos se conjugan de manera envidiable y la hacen disfrutar de un entorno natural y privilegiado que la abriga por todos sus costados. En Santander, hay un rincón para cada momento. De calles estrechas, esta pequeña ciudad ofrece todas las ventajas de una ciudad moderna y capital de provincia mientras conserva a su vez todo lo positivo de las poblaciones rurales. Con 190.000 habitantes, se perfila como una ciudad tranquila y de gran calidad de vida en la que sus playas de fina arena y la naturaleza que la envuelven , la convierten en el lugar perfecto para disfrutar y relajarse. En este paraíso natural, el ciego nunca podrá encontrar consuelo...

Santander en un breve paseo por sus calles y plazas más céntricas. Desde la calle Burgos, pasando por la Alameda, Jesús del Monasterio, Ayuntamiento, Calvo Sotelo, plaza Porticada, Paseo y Jardines de Pereda y las plazas de Alfonso XIII, Pombo y Cañadío. Un vídeo de Eusebio con música de Luap. Vídeos de Cantabria producidos por http://www.periplo.com . Fotos de Santander en http://www.fotos-cantabria.com/santander

jueves, diciembre 16, 2010

¿Eres buen jefe?

  • Un buen líder no nace, se hace.

    Para ser un buen jefe hay que aprender, y mucho. No basta con ser ascendido y empezar a ejercer la autoridad, entre otras cosas porque ésta hay que ganársela. Por ello, es necesario que una persona, para ser un jefe en condiciones, sea un profesional del campo en el que trabaja, que lleve años inmerso en él y que lo conozca bien. Por otra parte, también es preciso que sea un experto en las dinámicas de trabajo en equipo, algo fundamental para liderar a un grupo más o menos grande de personas. Ésto se consigue, una vez más, con la experiencia.

  • Paso 2 La creatividad, indispensable.

    El pragmatismo es una buena cualidad, le ayuda a uno a tener los pies en la tierra, pero tiene una clara limitación: la falta de previsión. Un buen jefe debe ser capaz de imaginar qué puede suceder, cómo pueden ir las cosas, anteponerse a los problemas. En otras palabras, ha de ser creativo. Esta cualidad tiene dos claras ventajas: la primera es que permite solucionar los problemas con rapidez y efectividad, y la segunda es que un jefe creativo se gana el respeto de sus trabajadores, precisamente porque es capaz de solucionar los problemas a los que se presenta el equipo.

  • Paso 3 La confianza.

    Un líder ha de ser capaz de transmitir confianza a sus trabajadores, y esto se consigue día a día, trabajando codo con codo junto a ellos. Debe transmitirles la sensación de que no sólo tienen que rendir cuentas ante él, sino de que también pueden contar con él para solucionar los problemas al ser un miembro más del equipo. La confianza de un equipo hacia su jefe se debe basar, pues, en la capacidad de éste en solucionar los problemas y en su buena disposición a escuchar a sus subordinados.

  • Paso 4 Hablando se entiende la gente.

    Nada peor que un jefe déspota que sólo da órdenes y que pone mala cara cada vez que el trabajo no se ha hecho. Para ser un buen líder hace falta fomentar la comunicación con el equipo al que está liderando y decir las cosas de buena manera. Hay que dejar claro, desde el principio, que esta comunicación se establece en ambos sentidos, para que los empleados se sientan libres de llamar a la puerta por el motivo que sea. Esto repercutirá en un mejor ambiente de trabajo, lo que a su vez repercutirá en un mayor rendimiento. Las órdenes son las órdenes, y esto también hay que dejarlo claro desde el principio, pero dichas con educación y de buena manera se acatan mucho mejor.

  • Paso 5 Unidad de criterio.

    Un jefe que es constante y tiene buen criterio se ganará el respeto de los trabajadores y hará que su equipo gestione los problemas de una manera mucho más efectiva. En primer lugar porque hace saber a sus subordinados qué pueden esperar de él, lo cual genera confianza y una buena metodología de trabajo. En segundo lugar porque esta metodología hace que el equipo sepa afrontar los problemas en el trabajo mucho mejor, resolviéndolos de la mejor manera y en el menor espacio de tiempo posibles.

  • Paso 6 El equipo, siempre motivado.

    Un buen jefe no lo es sólo porque obtenga buenos rendimientos, sino también por tener a su equipo contento y motivado, lo que por otra parte repercute directamente en los resultados. Para ello es preciso hacer comprender a cada trabajador que su labor, por insignificante que le pueda parecer, es indispensable para el devenir de la empresa, para que así su labor cobre sentido. Por otra parte, es muy importante resaltar los logros de cada persona y restar importancia a los fallos, enfocándolos más bien como retos a superar en el futuro. Por otra parte, un buen jefe debe ser el primero en reconocer sus propios errores, ya que sus empleados verán que no pasa nada por equivocarse, que lo importante es aprender de los errores, lo que repercutirá en un mejor ambiente de trabajo.

  • Paso 7 Hay que ser justo y consecuente.

    Un buen jefe debe transmitir la sensación de que conoce las tareas de cada uno de sus subordinados, y parte de su labor consiste, precisamente, en evaluar su trabajo y en obrar consecuentemente. A aquellos empleados que se hayan esforzado y que hayan hecho un buen trabajo se les deberá reconocer el mérito, mientras que a aquellos que hayan rendido por debajo de sus expectativas también se les deberá hacer constar, explicándoles que se espera mucho más de ellos y motivándoles para que así sea.

  • jueves, mayo 20, 2010

    Funcionarios públicos y sueldos congelados

    Gustavo Vidal Manzanares
    En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer.
    Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.
    Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.
    Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los
    dedos.
    Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?...
    “España va bien”.
    Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “Españava bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una tazade café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.
    Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.
    Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios.
    Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico.
    Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos “privilegiados”!
    Autor: Gustavo Vidal Manzanares (jurista y escritor)